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Bora Bora: La Joya del Pacífico

La isla de Bora Bora se encuentra en el Pacífico Sur y es la isla más pequeña del archipiélago de Las Islas de la Sociedad, formando parte de la Polinesia Francesa con una extensión de tan solo 29,3 km². Un pequeño y hermoso paraíso natural formado por un volcán extinto, una isla circundada por una laguna de aguas mansas que moldea una barrera natural con el oceáno, concebida por los arrecifes que guarecen este espectacular paisaje. La laguna está poblada de numerosos islotes colmados de árboles y plantas, conocidos como motus, que agudizan la sensación de encontrarnos en un edén terrenal, orillados por aguas de tonos turquesa y aguamarina y distinguidos por sus doradas arenas y su verde vegetación.

La isla fue colonizada por los polinesios alrededor del siglo IV después de Cristo, siendo el primer europeo en fondear en la isla el almirante neerlandés Jakob Roggeveen en 1722, seguido por el inglés James Cook en 1770. Bora Bora fue un reino independiente hasta 1888, cuando su última reina, Teriimaevarua III, se vió obligada a abdicar ante los franceses, que anexionaron la isla como una de sus colonias.

El punto más elevado de Bora Bora es el monte Otemanu, con una altura de 727 metros sobre el nivel del mar, visible desde cualquier punto de la isla, perfilándose en un paisaje de bellas playas, cristalinas aguas, verdes masas forestales y arrecifes acomodados en el intenso azul del Pacífico. Otro de los grandes atractivos de Bora Bora es el buceo en sus diáfanas y cálidas aguas, sumergirse entre hermosos peces de infinidad de tonos que se complacen jugando con los visitantes, así como navegar entre los numerosos motus que rodean la isla, destacando por su belleza el Motu Tapu, cuya traducción sería isla sagrada o isla santuario. En Bora Bora se habla mayoritariamente el tahitiano, empleando como segundo idioma el francés y en menor medida el inglés, y cuenta con una población aproximada de nueve mil privilegiados habitantes que gozan del placer de residir en este joya del Pacífico.

Bora Bora es sinónimo de paraíso, un lugar donde el tiempo fluye ajeno al estrés de las grandes urbes, donde las carreteras son pocas y el transporte público inexistente, un lugar donde disfrutar del silencio y el relax que se propagan por sus paisajes de fábula, bañándonos en aguas permanentemente templadas y mansas, donde contemplar los tonos carmesí del atardecer tintando su infinito horizonte, gozando de sus exuberantes palmeras bajo el calor del sol y deleitándonos con la calidez de sus gentes. Un edén aislado del mundanal ruido que seduce sensualmente nuestros sentidos y nos invita al placer y a la meditación, un remanso de paz que descansa apaciblemente en la inmensidad del Pacífico.


Bora Bora. Polinesia francesa.
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Bora Bora. Polinesia francesa.
Felipe de Brigard


Bora Bora. Polinesia francesa.
Jean-Sébastien Roy


Bora Bora. Polinesia francesa.
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Bora Bora. Polinesia francesa.
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Bora Bora. Polinesia francesa.
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Motu Toopua. Bora Bora. Polinesia francesa.
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Bora Bora. Polinesia francesa.
tensaibuta


Bora Bora. Polinesia francesa.
Sergio Calleja


Bora Bora. Polinesia francesa.
Olivier Bruchez


Bora Bora. Polinesia francesa.
Sergio Calleja


Bora Bora. Polinesia francesa.
Stewart Butterfield


Bora Bora. Polinesia francesa.
Benoit Mahe