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El lago rojo de los flamencos: Laguna Colorada, Bolivia

Orillada por tierras yermas y baldías, la Laguna Colorada constituye un vasto lago salado de escasa profundidad en el sudoeste del altiplano de Bolivia, en el departamento de Potosí, a más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar, dentro del área de la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa y cerca de la frontera con Chile. El lago abarca una superficie cercana a los sesenta kilómetros cuadrados, contando con un profundidad media de tan solo treinta y cinco centímetros. La Laguna Colorada es singular por numerosas razones, aunque una de ellas destaca sobre todas las demás por la belleza que confiere a sus aguas. Dependiendo de la intensidad de la luz y la hora del día, sus aguas se tornan en bellos tonos cobrizos, bermellones o un brillante carmesí, que contrasta con el cielo andino contra el que se perfilan los picos montañosos de los Andes.

La principal responsable de los bellos cambios cromáticos del lago es la dunaliella salina, una microalga halófila que se conoce por su actividad antioxidante, la cual produce una gran cantidad de carotenoides, especialmente el beta-caroteno, para protegerse de la alta radiación ultravioleta a la que se ve expuesta a esta altitud. Las variaciones de la temperatura y la radiación solar durante las horas diurnas determinan la floración de estos microorganismos, un proceso que deriva en las bellas tonalidades de las aguas del lago. Otra de las llamativas características de la Laguna Colorada son los montículos de borax que emergen sobre su superficie, donde el color de los blancos cristales salinos contrasta con el rojizo de sus aguas. El tetraborato de sodio o bórax se origina de forma natural debido a la continua evaporación de las aguas hipersalinas del lago. Este fenómeno se produce en las zonas nordeste y sudeste del lago, dando la sensación de estar observando pequeños islotes de nieve.

Durante los meses del verano austral, la Laguna Colorada acoge a más de veinte mil flamencos que abarrotan de vida el lago, aunque estos amplios contingentes estivales merman drásticamente durante los inviernos, sumando apenas unos centenares. La cantidad de flamencos que acuden a la laguna varía anualmente dependiendo de varios factores, como el éxito del asentamiento de colonias de cría durante los veranos, la intensidad del clima frío y la reducción de la disponibilidad de alimento durante los inviernos. De las seis especies de flamencos existentes en el planeta, tres se encuentran en esta laguna: El flamenco de James, especie que abarca a la mayoría de los ejemplares de la laguna, el flamenco chileno y el flamenco andino.

La Laguna Colorada integra uno de los lugares más hermosos de nuestro planeta, un paisaje donde las horas diurnas se engalanan con los tonos encarnados de sus aguas, donde una plétora de flamencos danza bajo el azul de la bóveda celeste, una amalgama de luz y color que da paso a las noches de cielo prístino, donde la escasa densidad de la atmósfera revela las infinitas luces del firmamento.


Laguna Colorada, Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, Altiplano, Bolivia
Jean-François Gornet


Laguna Colorada, Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, Bolivia
Jean-François Gornet


Laguna Colorada, Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, Bolivia
Miguel Vieira


Laguna Colorada, Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, Bolivia
Danielle Pereira


Laguna Colorada, Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, Bolivia
Manuel Menal


Laguna Colorada, Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, Bolivia
Jean-François Gornet


Guanacos en la Laguna Colorada, Bolivia
Pablo Rodríguez


Laguna Colorada, Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, Bolivia
Carlos Adampol Galindo


Flamencos en la Laguna Colorada, Uyuni, Bolivia
Carlos Adampol Galindo


Laguna Colorada, Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, Bolivia
Carlos Adampol Galindo


Laguna Colorada, Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, Bolivia
Carlos Adampol Galindo