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Fernando de Noronha: Las islas atlánticas de Brasil

Fernando de Noronha conforma un archipiélago de veintiún islas volcánicas situadas en el océano Atlántico, en el estado brasileño de Pernambuco. La isla de mayor tamaño es la que da nombre al archipiélago y es la única del conjunto que se encuentra habitada. Las otras veinte islas que integran el archipiélago han sido declaradas Parque Nacional Marino por el gobierno brasileño así como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, quedando prohibida la presencia humana en ellas salvo para fines científicos. Debido a sus aguas ricas en nutrientes, las islas sustentan un área de suma importancia para la alimentación y reproducción de atunes, tiburones, tortugas de mar y mamíferos marinos, así como las poblaciones de delfines de la zona. Además, estas islas albergan la mayor concentración de aves marinas tropicales del Atlántico Occidental.

Las islas de Fernando de Noronha y el Atolón de las Rocas, ubicado 145 km al noroeste del archipiélago, representan los picos de una gran cadena montañosa submarina de origen volcánico que se alza desde el lecho marino a unos cuatro mil metros de profundidad. Estas costas volcánicas son accidentadas, donde prominentes acantilados se alternan con hermosas playas de arena. Las costas que se encuentran en la zona norte están relativamente en calma, mientras que en la zona sur, las corrientes y los vientos predominantes provocan un gran oleaje que bate contra su escarpado litoral. El archipiélago de Fernando de Noronha y el Atolón de las Rocas representan más de la mitad de la superficie de las islas del Atlántico Sur, integrando un enclave de vital importancia para la conservación de la biodiversidad en la zona, constituyendo un lugar de descanso para la vida marina durante su migración a las áreas costeras y el océano circundante. Estas aguas ricas en nutrientes integran el lugar de desove para muchas especies de peces así como un refugio para sus crías, proporcionando un hábitat para los corales, las esponjas y las algas en sus aguas poco profundas.

Debido a su ubicación, el archipiélago fue uno de los primeros lugares del Nuevo Mundo en ser descubierto por navegantes europeos en el Hemisferio Sur, apareciendo en los primeros mapas de los exploradores bajo el nombre de Sāo Joāo da Quaresma, siendo el primer desembarco documentado en las islas el realizado por Américo Vespucio en el año 1503. La isla fue asediada durante más de un siglo por los ingleses y los franceses debido a su importancia estratégica, pasando a manos holandesas en 1629. En 1654, los neerlandeses perdieron Pernambuco tras la Capitulación de Recife en 1654, y Fernando de Noronha pasó a ser dominio lusitano. Los portugueses comenzaron a poblar al archipiélago estableciendo villas permanentes como Vila dos Remédios, concebida como una colonia correccional donde se enviaban los presos comunes llegados de Pernambuco, a los que se sumaron los gitanos expulsados de Brasil en el año 1739. La prisión de Fernando de Noronha se mantuvo activa durante 201 años.

Gran parte de los ecosistemas terrestres de la isla de Fernando de Noronha fueron destruidos durante este período, así como la mayor parte de la vegetación nativa, deforestada para evitar que los prisioneros tuviesen un lugar donde cobijarse o material para la construcción de balsas. Además, se introdujeron especies invasoras como el lino, con la intención de crear linaza con sus semillas para alimentar el ganado, o la introducción de los grandes lagartos conocidos como tupinambis con la intención de atajar las plagas de ratones, una idea realmente descabellada, pues los ratones son nocturnos y los tupinambis diurnos, constituyendo una especie invasora mucho más perjudicial que los ratones. Actualmente, esta bella isla del Atlántico se está recuperando progresivamente de las agresiones sufridas por la mano del hombre, cubierta por arbustos, con algunas áreas de bosque secundario plantados recientemente.

Actualmente protegido como reserva natural y patrimonio de la humanidad, el archipiélago de Fernando de Noronha comprende la parte visible de un enorme volcán submarino, unas islas de belleza sublime que inspiraron a Tomás Moro en 1516 para acuñar el termino Utopía, fascinado por las narraciones extraordinarias de Américo Vespucio sobre este paraíso del Atlántico.


Fernando de Noronha, Parque Nacional Marino, Islas Atlánticas, Brasil
Roberto Garrido


Fernando de Noronha, Islas Atlánticas, Brasil
Paula Cristina


Fernando de Noronha, Islas Atlánticas, Brasil
Ricardo Polisel Alves


Fernando de Noronha, Islas Atlánticas, Brasil
Ricardo Polisel Alves


Fernando de Noronha, Islas Atlánticas, Brasil
Roberto Faccenda


Playa Conceição, Fernando de Noronha, Parque Nacional Marino, Islas Atlánticas, Brasil
Tadeu Pereira


Tupinambis en Fernando de Noronha, Parque Nacional Marino, Islas Atlánticas, Brasil
Crystian Cruz


Fernando de Noronha, Islas Atlánticas, Brasil
RuiBritto


Fregatas en Fernando de Noronha, Parque Nacional Marino, Islas Atlánticas, Brasil
Paulo Henrique


Delfines en Fernando de Noronha, Parque Nacional Marino, Islas Atlánticas, Brasil
Crystian Cruz


Fernando de Noronha, Islas Atlánticas, Brasil
Paulo Henrique


Fernando de Noronha, Islas Atlánticas, Brasil
Paulo Henrique


Fernando de Noronha, Islas Atlánticas, Brasil
Paulo Henrique


Fernando de Noronha, Islas Atlánticas, Brasil
Paulo Henrique