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Ladakh: El pequeño Tíbet de la India

Nuestra entrada de hoy nos traslada a un lugar lejano, confinado entre cumbres montañosas. Una región ubicada al norte de la India, delimitada en su zona norte por las montañas Kunlun y la cadena de los Himalayas al sur, un lugar olvidado por el mundo moderno. Una tierra fiel a las costumbres ancestrales, donde la vida se caracteriza por una intensa espiritualidad. Ladakh es famosa por la belleza de sus remotas montañas y su cultura, habitada por una población de ascendencia indoaria y tibetana, una región conocida como el pequeño Tíbet de la India.

Ladakh constituye la meseta ubicada a mayor altura de la Cachemira india, a más de tres mil metros sobre el nivel del mar, conformando un desierto frío de gran altitud, pues los Himalayas cercan la zona, evitando la entrada de las lluvias y de las nubes del monzón. Tras Siberia, esta región es la zona habitada más fría de nuestro planeta, con inviernos que llegan a alcanzar los cincuenta grados bajo cero. Una región inhóspita y yerma, donde casi no hay humedad y su exigua vegetación determina la escasez de oxígeno en el aire, en una proporción mucho menor que en otros lugares a su misma altitud. Un paisaje asombroso y bello, donde los lagos de aguas salobres simulan tranquilos espejos de tonos cobalto y esmeralda que reflejan las cumbres nevadas, como los lagos Tso Moriri o Tso Kar, a una altura de cuatro mil quinientos metros.

El origen de estas cadenas montañosas data de hace unos cuarenta y cinco millones de años, cuando la Placa Índica y la Placa Euroasiática colisionaron, plegando la corteza terrestre. Este desplazamiento continúa hoy en día, siendo el causante de frecuentes terremotos en la zona de los Himalayas. Estos movimientos tectónicos moldearon los picos de Ladakh, con una altura promedio de algo menos de seis mil metros, siendo su punto más alto las cumbres gemelas del Nun Kun, alzándose 7.135 metros de altura. 

Para ser un área extremadamente árida, Ladakh posee una gran diversidad de aves, habiéndose identificado un total de doscientas veinticinco especies, como la grulla de cuello negro, la gallina de nieve tibetana, la perdiz de chukar, el quebrantahuesos o el águila real. Además, la vida silvestre de esta región guarda muchas similitudes con la fauna de la meseta del Tíbet, integrando el hogar de algunos mamíferos como el íbice, el baral, el antílope tibetano, el lince o el leopardos de las nieves, cuya población se estima en esta zona en unos doscientos ejemplares, así como el lobo del Tibet, que ha sido perseguido y cazado ya que ataca el ganado de los ladakhis, la única fuente de sustento para muchas familias, estimándose su población en unos trescientos miembros. Menos frecuente es la presencia del oso pardo en el valle de Suru y en Dras, así como el zorro tibetano.

En estas altitudes y baldías tierras, la temporada agrícola tan sólo es viable por unos pocos meses cada año. Los animales de labranza son escasos y el agua limitada, por lo que los ladakhis desarrollaron un sistema de agricultura a pequeña escala, adaptada a estas duras condiciones. La tierra es irrigada mediante un sistema de canales que captan el agua del deshielo y la nieve de las montañas, siendo sus principales cosechas la cebada y el maíz. Estas solitarias tierras son una de las zonas menos pobladas de Cachemira, donde la mayoría de los ladakhis son budistas tibetanos y el resto musulmanes chiítas en su mayoría, siendo el pueblo de Leh el mayor núcleo de población, la capital del antiguo reino de Ladakh en los Himalayas, que apenas alcanza los treinta mil habitantes.

Las tierras de Ladakh fueron habitadas por los hombres desde el neolítico, siendo sus primeros moradores una mezcla de pueblos indoarios que ya fueron mencionados en las obras de Herodoto o Plinio. En el siglo VIII se sucedieron numerosos conflictos en estas tierras debido a la expansión tibetana desde el este y la presión ejercida por los chinos desde Asia Central a través de los pasos de las montañas. En el año 842, Nyima Gon, un representante real del Tíbet tomó Ladakh para sí tras la caída del imperio tibetano y de su último emperador, Langdarma, ejecutado tras una rebelión de los mongoles. Nyima Gon estableció en estas tierras una dinastía independiente que impulsó las ideas religiosas del budismo, con una población predominante de ascendencia tibetana, que con el paso de los siglos y la conquista islámica del sudeste asiático fue asolada por ataques e invasiones de los estados musulmanes vecinos, que condujeron a un debilitamiento del reino de Ladakh, así como a la conversión parcial de su población al Islam.

El vocablo Ladakh puede traducirse como "la tierra de los pasos elevados", una tierra de conflictos debido a su ubicación estratégica en un punto de cruce de varias importantes rutas comerciales, que hasta la invención del avión constituían el único modo de acceso a este reino incomunicado entre montañas. Un lugar donde las cumbres nevadas centellean refractando la luz, alzándose desafiantes hacia un cielo de densas nubes que simula el techo de un mundo olvidado, un puente entre el cielo y la tierra donde el tiempo parece haberse detenido hace siglos.


Meseta de Ladakh, India, Himalaya
Manfred U.


Ladakh, India
Manfred U.


Lago Tso Kar, Meseta de Ladakh, India, Himalaya
McKay Savage


Ladakh, India
Mopop


Ladakh, India
Dayou_X


Lago salobre Tso Moriri, Ladakh, La India
Mopop


Ladakh, India
Andreas' Photos


Ladakh, India
Mopop


Ladakh, India
Manfred U.


Ladakh, India
Mopop


Lago Tso Kar, Ladakh
Mopop


Ladakh, India
McKay Savage


Ladakh, India
Pavan Kunder


Ladakh, India
Dayou_X


Ladakh, India
Mopop


Ladakh, India
irumge