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Taroko: Las gargantas de mármol de Taiwán

Taroko se traduce como "magnífico y hermoso" en el idioma de la tribu indígena truku, pues según se cuenta, hace mucho tiempo, un miembro de esta tribu recorrió estos sinuosos cañones de mármol hasta alcanzar la azul inmensidad del Pacífico, escogiendo tal nombre para la hermosa visión que contempló. Un nombre que ha llegado hasta nuestros días para designar esta asombrosa obra de la naturaleza labrada durante siglos por el impetuoso río Liwu a través del corazón de las montañas, donde los desfiladeros de mármol avanzan hacia el océano flanqueados por verdes masas forestales, cascadas, grutas y santuarios, conformando un abismo profundo y estrecho de belleza inigualable.

El Parque Nacional de Taroko constituye uno de los ocho parques nacionales de la isla montañosa de Taiwán, extendiéndose a través de la ciudad de Taichung, el condado de Nantou y el condado de Hualien. Recorriendo el parque podemos experimentar diversos cambios climáticos debido a la diferencia de altitud, desde la desembocadura del río Liwu en el Pacífico hasta su punto más alto, el monte Nanhu, a 3740 metros. En nuestro trayecto nos encontraremos con lugares de gran belleza, como el santuario del Eterno Manantial, erigido en memoria de los 226 trabajadores que fallecieron durante la construcción de la Autopista Central de la Isla, que discurre a través de estos terrenos inestables y sumamente accidentados, donde los tifones y las fuertes lluvias suelen desprender tierra y rocas, además de encontrarse en una zona propensa a la actividad sísmica, lo que provocó en las últimas décadas numerosos daños a la carretera y obligó a cerrar las partes afectadas indefinidamente. El santuario del Eterno Manantial también tuvo que ser reparado en diversas ocasiones debido a los terremotos, ubicado en un espectacular emplazamiento natural, cobijado por los verticales acantilados por los que desciende una cascada a través de la vegetación. Siguiendo nuestra ruta a través de los imponentes muros de mármol y el serpenteo del rio, nos encontraremos con cerca de cuarenta túneles, como la Gruta de las Golondrinas, que conforma un muro de roca hendido por cientos de pequeños orificios donde antiguamente anidaban estas aves, así como el túnel de las Nueve Curvas, que integra una sucesión de túneles que zigzaguean entre las rocas a lo largo de casi dos kilómetros, ofreciendo espléndidas vistas de las gargantas y las cascadas que manan de sus escarpadas paredes.

La vegetación del Parque Nacional de Taroko incluye bosques latifoliados, bosque templados de frondosas y bosques subalpinos de coníferas que se encuentran por encima de los tres mil metros, cobijando una flora diversificada que posibilita una gran variedad de hábitats en los que numerosas formas de vida pueden desarrollarse. Las investigaciones indican que una tercera parte de las plantas vasculares de la flora de Taiwán pueden encontrarse dentro del parque, así como la mitad de las especies de mamíferos que habitan la isla, como el oso negro de Taiwán o el macaco de Formosa. Además, el noventa por ciento de las especies residentes de aves en Taiwán y más de la mitad de las especies de mariposas también se pueden encontrar en el parque nacional.

El valle del río Liwu y sus afluentes han sido el hogar de la tribu de los truku durante generaciones, una de las catorce tribus aborígenes de Taiwán. Los truku procedían de la tribu atayal, pero en algún momento entre los años 1680 y 1740 cruzaron las montañas y se asentaron en la zona que actualmente ocupa el parque nacional, donde se han encontrado indicios de casi ochenta antiguas aldeas. Después de 250 años de separación de los atayales, la lengua y la cultura truku evolucionó de forma independiente, obteniendo su propia identidad como pueblo. En el año 1895 Taiwán se convirtió en una colonia del Imperio de Japón, surgiendo numerosos conflictos entre la tribu y los invasores, una situación que se prolongó durante dieciocho años de lucha. Finalmente, el ejército japonés masacró a la tribu y desterró a los supervivientes en 1914, obligándolos a abandonar el paraíso del río Liwu que conocían bajo el nombre de Taroko. Tras la Segunda Guerra Mundial y la derrota japonesa, la República de China asumió el control de Taiwán, y la etnia Han intentó introducir entre sus costumbres el cultivo del arroz, aunque los truku siguieron prefiriendo su cultivo tradicional del mijo, así como la caza y la pesca. El 15 de enero del año 2004 la tribu truku fue oficialmente reconocida por la República de China y en la actualidad más de veinte mil de sus miembros todavía se concentran en el condado de Hualien. Muchos ellos aún mantienen sus estilos de vida tradicionales y reclaman una región autónoma taroko, tomando el liderazgo de la autonomía indígena en Taiwán.

El Parque Nacional Taroko constituye un entorno subtropical de extraordinaria belleza, un lugar caracterizado por sus frondosos bosques y la gran diversidad de fauna que los habita, donde sus montañas, sus cascadas, sus grutas, puentes, templos y acantilados son dominados por el río Liwu, que ha labrado un asombroso reino de mármol de casi veinte kilómetros de longitud, el paraíso de la tribu de los truku durante generaciones.


Las gargantas de mármol del Parque Nacional Taroko, Santuario del Eterno Manantial, Taiwán changchung eternal spring
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Parque Nacional Taroko, TaiwánParque Nacional Taroko, Taiwán
Matthew Hine


Parque Nacional Taroko, Taiwán
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Parque Nacional Taroko, Taiwán
Aaron Logan


Parque Nacional Taroko, Taiwán
Matthew Hine


Parque Nacional Taroko, Taiwán
Chris Hoare


Parque Nacional Taroko, Taiwán
Guillaume Paumier


Parque Nacional Taroko, Taiwán
Aaron Logan


Parque Nacional Taroko, Taiwán
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Parque Nacional Taroko, Taiwán
Chris Hoare


Parque Nacional Taroko, Taiwán
Ming-Yueh Wang


Parque Nacional Taroko, Taiwán
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Parque Nacional Taroko, Taiwán
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Parque Nacional Taroko, Taiwán
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Parque Nacional Taroko, Taiwán
Aaron Logan