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La isla de Bohol y las Colinas de Chocolate

Bohol es una de las provincias insulares de Filipinas, constituyendo la décima isla de mayor tamaño del país. Una isla ovalada, de suaves relieves y un interior montañoso que alberga una exótica biodiversidad, integrando el hogar del dugongo, el sirenio más pequeño del mundo, así como el peculiar tarsero filipino, un pequeño primate que ostenta el récord de ser el mamífero con los ojos más grandes en proporción con su pequeño cuerpo, o el lémur volador de Filipinas, que a pesar de su nombre no es un lémur ni pertenece al orden de los primates, caracterizándose por la membrana que une sus patas y su cola, permitiéndole planear hasta varias decenas de metros, por lo que los amantes de la especies exóticas tienen en Bohol un tesoro cuando menos llamativo, aunque por desgracia, las especies de flora y fauna de estas regiones conforman uno de los biotopos más amenazados de nuestro planeta.

Recorriendo las costas de Bohol podemos encontrarnos con abruptos acantilados que llegan a alcanzar alturas de más de ochocientos metros, así como hermosas playas de blanca y fina arena tan apreciada, que en muchas ocasiones se ha exportado a otras playas del mundo. La más conocida de ellas se encuentran en la isla de Panglao, dentro de la provincia de Bohol, donde numerosos islotes cobijan playas y litorales aún vírgenes. Otro de los rasgos definitorios de Bohol son las numerosas cascadas y cuevas que se encuentran dispersas por todo su territorio, visitadas a menudo por los amantes de la espeleología.

Los primeros en colonizar esta isla paradisiaca fueron los nativos australianos, como ocurrió en el resto de las islas de Filipinas. Sus descendientes todavía viven en la isla y son conocidos como la tribu eskaya, aunque su población fue absorbida por los pueblos austronesios y malayo-polinesios que más tarde se establecieron en las islas y constituyen la mayoría de su población, los cuales establecieron relaciones comerciales con otras islas de Filipinas así como lugares más lejanos, como China o Borneo. El primer contacto importante entre la isla de Bohol y España se produjo el 25 de marzo de 1565, cuando el explorador español Miguel López de Legazpi llegó a la isla en busca de las preciadas especias y el oro. Tras convencer a los jefes nativos de que no eran portugueses y establecer relaciones amistosas con algunos de ellos, hizo un pacto de sangre o "sandugo" con el jefe Datu Sikatuna, que aún hoy en día se representa en la bandera de la provincia de Bohol y se celebra cada año durante el Festival Sandugo. El dominio español perduró durante más de tres siglos, por lo que varios municipios de Bohol tienen nombres de ciudades españolas, como el municipio de Getafe, situado en la costa norte de la isla de Bohol, así como muchos otros aspectos de la cultura de los boholanos fueron influenciados, como los bailes tradicionales, la música, la comida u otros matices que poseen un gran influjo hispano.

Entre los numerosos tesoros naturales que custodia la isla de Bohol, quizás el más célebre de todos ellos sean las Colinas de Chocolate, declaradas monumento geológico nacional y propuestas para su inclusión en la lista de patrimonio de la humanidad de la Unesco. Hay por lo menos 1.260 colinas, aunque se cree que pueden llegar a ser 1.776 repartidas por una superficie de más de cincuenta kilómetros cuadrados, cubiertas por verde pasto que se torna en tonos pardos y chocolate durante la estación seca. El tamaño de la mayor parte de estas extrañas formaciones geológicas oscila entre los treinta y los cincuenta metros de alto, aunque la mayor de todas ellas alcanza los ciento veinte metros de altura. A través de las localidades de Carmen, Batuan y Sagbayan, estas colinas toman la forma de conos casi perfectos de piedra caliza diseminados a lo largo de una meseta interior, cercada por dos cadenas montañosas que cruzan la isla por el noroeste y el sureste.

Aunque existen diversas teorías y ninguna de ellas consolidada, se cree que el origen geológico de las Colinas de Chocalate comenzó en un período comprendido entre el Plioceno tardío y el Pleistoceno inferior, cuando los esqueletos minerales de corales, moluscos y algas fueron acumulándose en estratos en el lecho marino, posteriormente alzados y fracturados sobre el nivel del mar debido a los movimientos tectónicos. Finalmente y con el transcurrir de los siglos, la acción de la lluvia, de los arroyos y los ríos provocó la disolución de la roca caliza, creando un tipo de meteorización característica de los karst, que vio suavizada su forma debido a las fuerzas erosivas del viento.

Al igual que existen diversas teorías sobre el origen geológico de las innumerables colinas cónicas de Bohol, también existen diversas leyendas, algunas de ellas un tanto extravagantes, que intentan dar una explicación a su origen. Una de ellas nos cuenta la historia de un pueblo cercano que convivía para su desgracia con un carabao gigante que se comía todas sus cosechas sin dejarles apenas sustento. Hartos de esta situación, los habitantes del pueblo hicieron acopio de numerosos alimentos en mal estado, y los dispusieron para que el carabao los encontrase con facilidad. El descomunal búfalo de agua cayó en la trampa y comió los alimentos, desencadenando una severa indigestión, dejando tras de sí cientos de gigantescos montículos de estiércol que tras secarse al sol conformaron esta asombrosa orografía. Otra leyenda más romántica nos habla de un gigante llamado Arogo, bendecido con el don de la inmortalidad y una fuerza extraordinaria. Al parecer, Arogo se enamoró de Aloya, una simple mortal. Con el transcurrir del tiempo la vida de Aloya llegó a su fin, provocando tanto dolor y pesar al gigante, que permaneció llorando durante tiempos inmemoriales. Cuando finalmente las lágrimas de Arogo se secaron, conformaron las Colinas de Chocolate.

Sea cual sea su origen, las Colinas de Chocolate ubicadas en la localidad de Carmen están consideradas una de las maravillas naturales de la isla, y a su vez, la isla de Bohol es conocida como la joya de las islas Filipinas. Una isla al abrigo de muchas otras que la protegen de los tifones y ciclones tropicales. Un paraíso donde se encuentran algunas de las playas más bellas de Filipinas, donde es habitual la presencia de delfines, donde densas masas forestales cobijan una insólita fauna, además de numerosas cuevas y manantiales subterráneos, ríos y cascadas, así como formaciones geológicas colmadas de leyenda, contando con un valioso patrimonio histórico y cultural como atestiguan sus catedrales, torreones, fortalezas y muchos otros edificios coloniales.


Isla de Bohol, Colinas de Chocolate, Filipinas
Jerick Parrone


Isla de Bohol, Filipinas
GGuillaume


Isla de Bohol, Filipinas
gezelle rivera


Isla de Bohol, Filipinas
m.a.r.c.


Isla de Bohol, Filipinas
Roberto Verzo


Río Loboc, Isla de Bohol, Filipinas
Gene Paul Quevedo


Isla de Bohol, Filipinas
Noli Fernan "Dudut" Perez


Tarsero filipino, Isla de Bohol, Filipinas
Ian Go


Cascada Mag-Aso, Isla de Bohol, Filipinas
Steve Olmstead


Isla de Bohol, Filipinas
Roberto Verzo


Isla de Bohol, Filipinas
Roberto Verzo


Isla de Bohol, Filipinas
L. Balois


Isla de Bohol, Filipinas
Stefan Munder


Isla de Bohol, Filipinas
Thomas Brown


Isla de Bohol, Filipinas
cedriana


Isla de Bohol, Filipinas
cedriana


Isla de Bohol, Filipinas
solong_mariana