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Death Valley: El Valle de la Muerte

Nuestra entrada de hoy nos traslada a este valle de nombre imponente y sombrío que, según las mediciones científicas, conforma el punto más seco y caliente de nuestro planeta. Un agostado y yermo paraje que posee el record mundial de máxima temperatura registrada desde el año 1913, según los datos de la Organización Meteorológica Mundial, con 56.7°C. Una cuenca ubicada en el sureste de California que integra una parte del desierto de Mojave y abarca una pequeña área del desierto de Sonora, albergando entre sus marchitos territorios la depresión de Badwater, que con 86 metros por debajo del nivel del mar conforma el punto más bajo de toda Norteamérica.

El Parque Nacional del Valle de la Muerte se extiende por una superficie de 13.518 km². Una vasta extensión aislada del océano Pacífico por las cadenas montañosas que evitan la entrada de las corrientes de aire oceánico portadoras de humedad. Una tierra desierta y marchita que recibió un nombre tan sugerente por parte de los colonos, que debían atravesar este letal obstáculo para alcanzar la tierra prometida.

En esta cuenca por debajo del nivel del mar, la sequía constante y las altas temperaturas estivales convierten al Valle de la Muerte en una tierra de extremos. Sin embargo, sus extremos poseen contrastes muy llamativos, como sus elevadas cumbres heladas colmadas de nieve en invierno, o sus imposibles tormentas que tapizan los campos con los hermosos colores de las flores silvestres, así como sus oasis exuberantes que albergan pequeños peces y refugian a la fauna salvaje, pues a pesar de su mortífero nombre, una gran diversidad de vida sobrevive en Death Valley.

Las hermosas dunas de arena, los cañones escarpados y las áridas llanuras conforman este majestuoso paisaje que irradia a través del silencio un asfixiante calor. Durante cinco meses al año, el calor inclemente domina estas tierras, y en los próximos siete, el calor se desprende de las rocas tímidamente. Las lluvias rara vez se atreven a rebasar las montañas que guarecen Death Valley, aunque estas lluvias pioneras transportan la fuerza vital que impulsa a la flora silvestre a transformar el desierto en un gran jardín, pues a pesar del inhóspito paisaje, más de mil especies de plantas medran en el parque nacional. Aquellas que están en el fondo del valle se han adaptado a la vida del desierto, contando con raíces que pueden descender más de quince metros o extenderse en todas direcciones. Otras, poseen hojas y tallos evolucionados para evitar la evapotranspiración y la consecuente pérdida del vital líquido. A medida que nos elevamos en altitud, la humedad también aumenta, posibilitando la existencia en las cumbres del parque de bosques de enebros, pinos piñoneros, cercocarpus, pinos huyoco o los pinos longevos, que como su nombre indica, pueden vivir durante siglos o milenios, como atestigua el organismo no clonado viviente más antiguo de la Tierra, que es un ejemplar de esta especie conocido como Matusalén y que se encuentra en las montañas al este del estado de Nevada. La fauna salvaje también ha aprendido a lidiar con el calor en Death Valley, tornando sus hábitos principalmente nocturnos, cuando el astro rey abandona el horizonte dejando tras de sí temperaturas cercanas a los 0 °C. El manto de la noche se extiende como un inmenso vacío, propiciando el momento de las idas y venidas de su fauna salvaje. Aunque son más frecuentes los pequeños mamíferos, en el parque se pueden encontrar coyotes, zorros, linces o pumas, además de treinta y seis especies de reptiles, como la tortuga del desierto, la chuckwalla norteña, la iguana de desierto o la boa rosada, así como las numerosas aves migratorias que toman un descanso en sus oasis.

El Valle de la Muerte ha sido habitado por los nativos americanos desde los finales de la última edad de hielo, hace unos diez mil años. En esa época el clima era mucho más húmedo y aún existían lagos de agua dulce en esta vasta depresión, por lo que la fauna era mucho más diversa, permitiendo su subsistencia como cazadores y recolectores en la zona, como atestiguan los numerosos petroglifos que a día de hoy aún pueden observarse en Death Valley. La fiebre del oro atrajo al hombre blanco a las tierras californianas, por lo que numerosas caravanas de colonos comenzaron a atravesar el valle para alcanzar su destino. En diciembre de 1849 una amplia expedición que contaba con unos cien carros terminó perdida en estos áridos terrenos. Incapaces de encontrar una salida se vieron forzados a sacrificar a sus reses para alimentarse ante la falta de sustento natural que les proporcionaba este medio inhabitado, aunque consiguieron encontrar agua dulce y emplear la madera de sus carros para cocinar. Tras dejar atrás sus carruajes y todas aquellas pertenencias que no pudieran cargar, consiguieron salir del valle a través del paso Wingate, y según cuenta la historia, fueron ellos quienes denominaron como Valle de la Muerte a este lugar que tantas penurias les obligó a soportar.

Aunque el Valle de la Muerte forjó su leyenda bajo tan tétrico nombre, tras él esconde un lugar de increíble belleza, donde las plantas silvestres florecen con un breve y bello esplendor que suele registrarse hacia finales del mes marzo. Un lugar donde contemplar una de las vistas más espectaculares del desierto, desde sus hermosas y doradas dunas de arena hasta sus áridos cañones que nos sorprenden con los vivos colores de sus ardientes rocas, de sus paisajes montañosos y sus extensas llanuras de cuarteado suelo, donde la vista se pierde en un horizonte que parece combarse bajo el sofocante calor.


Racetrack Playa, Parque Nacional del Valle de la Muerte, California
Chao Yen


Zabriskie Point, Parque Nacional del Valle de la Muerte, California
Dennis Redfield


Parque Nacional del Valle de la Muerte, California
jcookfisher


Salar de Badwater, Parque Nacional del Valle de la Muerte, California
Chetan Kolluri


Dante's View, Parque Nacional del Valle de la Muerte, California
William Warby


Badwater, Parque Nacional del Valle de la Muerte, California
Pedro Szekely


Cráter Ubehebe, Parque Nacional del Valle de la Muerte, California
Mike Baird


Lagarto cornudo en el Parque Nacional del Valle de la Muerte, California
Marco Bellucci


Zabriskie Point, Parque Nacional del Valle de la Muerte, California
Fikret Onal


Dunas de Arena en el Parque Nacional del Valle de la Muerte, California
Mike Baird


Dunas de Arena en el Parque Nacional del Valle de la Muerte, California
Mike Baird


Dunas de Arena en el Parque Nacional del Valle de la Muerte, California
Chao Yen


Dunas de Arena en el Parque Nacional del Valle de la Muerte, California
Mike Baird


Dunas de Arena en el Parque Nacional del Valle de la Muerte, California
John Bruckman