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Las Islas Galápagos: El laboratorio más bello de la evolución

Situadas en el Océano Pacífico, a unos mil kilómetros de las costas de Ecuador, estas diecinueve islas, sus más de doscientos islotes rocosos y la reserva marina que los circunda, conforman un museo milenario de historia natural. Un lugar único en el planeta. Las islas Galápagos son atravesadas por la línea ecuatorial, ubicándose en la confluencia de tres corrientes oceánicas y concentrando en sus aguas una increíble biodiversidad. Unas islas moldeadas por el magma y la actividad sísmica, conformando el segundo archipiélago con mayor actividad volcánica del planeta tras Hawái. Unas costas confinadas a un aislamiento milenario, propiciando la evolución y desarrollo de tan singulares especies. Un paraíso que cobija a una fauna y flora únicas que le han granjeado el sobrenombre de “las islas encantadas”, el laboratorio más bello de la evolución, el lugar donde Charles Darwin comenzó a fraguar su famosa teoría.

En 1835, hace ya ciento setenta y ocho años, recalaba en estas costas un joven británico a bordo del HMS Beagle, bajo las órdenes del comandante Robert Fitz-Roy. Un naturalista de tan sólo veintidós años cuyo trabajo hizo del Beagle uno de los buques más famosos de la historia. Este célebre bergantín de la Marina Real Británica comenzó su viaje el 27 de diciembre de 1831 en la bahía de Plymouth, embarcándose en un viaje que tomaría casi cinco años de su vida a través de Cabo Verde, Brasil, Argentina y las Islas Malvinas, Tierra del Fuego, Chile, Perú, las Galápagos, Australia, las Islas Cocos o Ciudad del Cabo. A lo largo de esta extensa travesía, Darwin dedicó la mayor parte de su tiempo a las investigaciones geológicas en tierra firme y a estudiar los ejemplares de numerosas especies, mientras el Beagle llevaba a cabo su misión científica midiendo las corrientes oceánicas y cartografiando las costas. Tras recalar en las Galápagos, Darwin permaneció en estas alejadas tierras durante apenas cinco semanas, dedicándose a buscar indicios de un antiguo "centro de creación". Durante sus investigaciones pudo distinguir diversas variedades de pequeñas aves terrestres que estaban emparentadas con sus lejanos vecinos continentales, pero presentaban claras diferencias entre sí, aún entre las diversas islas. Unas aves que posteriormente se convertirían en icono de la evolución, conocidas como los Pinzones de Darwin.

En la actualidad, dos de las catorce especies de pinzones que existen en las Galápagos se encuentran en grave peligro, amenazados por una mosca común de Brasil que se introdujo por accidente en 1960. Estos dípteros depositan sus huevos en los nidos de los pinzones y sus voraces larvas se alimentan de la sangre de los polluelos hasta provocar su muerte. Aunque algunos pinzones han comenzado a alimentarse de ellas, la adaptación se está produciendo a un ritmo demasiado lento para proteger a su población, por lo que la Fundación Charles Darwin, el Parque Nacional Galápagos y el Zoo de San Diego están recogiendo huevos de pinzón de manglar para incubarlos y poder asegurar su supervivencia. Por desgracia, apenas unos siglos de presencia humana han producido grandes efectos adversos en su fauna única, mientras su flora nativa era invadida por especies colonizadoras introducidas por el hombre. Tres de sus catorce especies de tortugas se extinguieron en el siglo XIX y la población de otras fue dramáticamente reducida. El Solitario George, el último ejemplar conocido de la especie Chelonoidis abingdonii, una tortuga gigante de las Galápagos, falleció el 24 de junio de 2012 sin dejar descendencia a pesar de los numerosos intentos, por lo que es muy probable que su especie engrose la trágica lista de las definitivamente extintas.

Las Galápagos fueron declaradas parque nacional en el año 1959, protegiendo así el 97,5% de la superficie terrestre del archipiélago, integrando el área restante los asentamientos humanos previos a la declaratoria. Para entonces, cerca de dos mil personas vivían en cuatro de sus casi veinte islas. En la década de 1980, el censo ya se había incrementado a más de veinte mil. En el año 1978, la Unesco incluyó a las Galápagos en la lista de Patrimonio de la Humanidad, y en diciembre del 2001, se amplió esta declaración para abarcar también a su reserva marina. Actualmente, las Islas Galápagos han sido retiradas de la lista de patrimonios en peligro de extinción, gracias a la colaboración de diferentes organizaciones internacionales que intentan garantizar la conservación y la belleza de su vida, aspirando a que siga siendo para las generaciones venideras el lugar donde poder contemplar a la iguana terrestre o marina, a la tortuga gigante, a la gaviota negruzca, a los cormoranes, pingüinos, leones marinos o albatros, además de muchas otras especies endémicas, en su hábitat natural y no tras las alambradas de un zoo.


Iguana marina en las Islas Galápagos. Ecuador
frlgundi



Justin Jensen



Michael R Perry


Lobos marinos, Islas Galapagos, Santa Fe
frlgundi



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Fregatas volando sobre las Islas Galápagos
zpics


Flamenco en una laguna de agua salada. Islas Galápagos
frlgundi


Iguanas de mar en la costa. Islas Galápagos
Madzia Bryll


Alcatraz patiazul en las islas Galápagos
Nicolas de Camaret



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Islas Galápagos. Ecuador
JP Bennett



frlgundi


Lobos marinos buceando en las aguas de las Islas Galapagos
Adam Rifkin


Ocypode quadrata. Islas Galápagos.
Brian Gratwicke



Alan


Zapayas en la costa de las islas Galápagos
Paul Krawczuk


Fregata volando entre las islas Santiago y Bartolome. Islas Galápagos
Harvey Barrison



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Islas Galápagos. Ecuador
NOAA Photo Library



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Garza azulada en las islas Galápagos
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Pingüinos en las islas Galápagos
ms.akr


Lobo marino en la playa de Cerro Brujo, Galápagos
Justin Jensen