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Las lagunas del Salar de Atacama

Situado al sur de San Pedro y a más de dos mil metros sobre el nivel del mar, el Salar de Atacama se extiende a través de tres mil kilómetros cuadrados dominados por las costras de halita y los limos salinos, conformando una gran depresión sin vías de drenaje flanqueada desde el este por la cadena principal de los Andes y desde el oeste por la Cordillera Domeyko, integrando el depósito salino más grande de Chile. Una vasta superficie, blanca y rugosa, que puede ser contemplada en su totalidad gracias a la nítida visibilidad que confiere la práctica ausencia de humedad en el aire, distorsionando la apreciación de las distancias. Bajo esta gruesa costra de sal que se entremezcla con el polvo del desierto se oculta un gran lago salobre que contiene una de las mayores reservas mundiales de litio. Una capa rugosa que desaparece en algunas zonas para dar cabida a hermosas lagunas, donde la refracción de la luz sobre sus aguas saladas y las cumbres de las montañas perfiladas en su horizonte moldean un paisaje que desafía a la realidad. Un lugar de belleza superlativa que integra el hábitat de diversas aves, como el flamenco, la gallareta grande o el ganso andino.

A medida que nos adentramos en el Salar de Atacama se hacen más frecuentes los tonos blancos de los cristales de sal sobre las superficies arcillosas, hasta alcanzar su corazón, la imponente Laguna Tebenquiche. Allí desaparece la escasa y tímida vegetación que engalana el paisaje, extendiéndose ante nosotros una capa lisa y plana de sal, un colosal y majestuoso espejo que refleja el cielo en la tierra, desorientando nuestros sentidos. Un lugar de increíble belleza escénica, tal y como podéis contemplar en las imágenes que acompañan a esta entrada. A las afueras del lago, ubicados en la zona norte del Salar de Atacama, se encuentran los llamados Ojos del Salar, otro de los puntos más famosos de la ruta, conformando dos pozas de agua dulce completamente circulares, caracterizadas por los tonos verdosos de sus aguas, simulando dos verdes pupilas en medio de la nada del desierto.

Otras hermosas lagunas del Salar de Atacama se encuentran dentro de los límites de la Reserva Nacional Los Flamencos de Chile. Entre ellas, cabe destacar a la Laguna Chaxa, caracterizada por las costras de sal que flotan en su superficie provenientes de la evaporación de aguas subterráneas, así como por su variada avifauna, integrando una privilegiada estación de observación ornitológica donde poder contemplar a las tres especies de flamencos que habitan la laguna: el flamenco andino, el flamenco chileno y el flamenco de James, quienes se alimentan de pequeños crustáceos que subsisten en ese medio tan contrario a la vida. Entre las piedras de sal que orillan el lago también es frecuente el poder observar a los lagartos al sol del reflectante suelo, así como a diversos camélidos que viven en el altiplano, como las llamas, los guanacos o las vicuñas. Otro de las lagos salinos más bellos de esta zona es el conocido como Laguna Céjar, que nos presenta sus aguas de tonos turquesa que contrastan con el blanco de la sal que flota sobre ellas y se acumula en las orillas. En esta laguna, a diferencia de muchas otras del salar, es posible bañarse, y la alta salinidad de sus aguas ejerce un empuje superior a la del mar, por lo que es posible flotar sobre ellas sin ningún esfuerzo, siendo también conocida como "el mar muerto" de Chile. Sus aguas son extremadamente salinas, por lo que es recomendable emplear agua dulce para limpiar la sal que queda impregnada en el cuerpo tras el baño, además de llevar toallas para secarse tras abandonar sus gélidas aguas y protegerse del frío. También es importante llevar sandalias y zapatillas para adentrarse en sus aguas debido a las sales cristalizadas que la circundan.

Las numerosas lagunas del Salar de Atacama conforman un paisaje extraño y fantástico. Yermas tierras que resguardan importantes sitios arqueológicos y que han adquirido una fama de lugar inhóspito, narrada por aquellos que intentaron transitarlo en los inicios de la conquista de América. Un blanco salobre encarcelado por distantes cumbres montañosas. Un lugar donde la belleza parece propagarse a través del silencio y donde la tierra se convierte en espejo del cielo, donde las noches prístinas y la escasa densidad de su atmósfera nos revelan su firmamento infinito.


Salar de Atacama. Región de Antofagasta. Chile
Ana Raquel S. Hernandes


Salar de Atacama. Región de Antofagasta. Chile
Ana Raquel S. Hernandes


Laguna de Chaxa. Salar de Atacama. Región de Antofagasta. Chile
Carol Neuschul


Flamencos en el Salar de Atacama. Región de Antofagasta. Chile
Nico Kaiser


Laguna de Chaxa. Salar de Atacama. Región de Antofagasta. Chile
Carol Neuschul


Salar de Atacama. Región de Antofagasta. Chile
BruceW.


Laguna Chaxa. Reserva Nacional Los Flamencos. Salar de Atacama. Chile
Alessandro


Laguna Piedra. Salar de Atacama. Reserva Nacional Los Flamencos. Chile
Dan Lundberg


Lagarto en el Salar de Atacama. Región de Antofagasta. Chile
Juan Manuel Fluxà


Lagunas  Miscanti y Meñique. Reserva Nacional Los Flamencos. Chile
Lothar Wilhelm


Lagunas Miscanti y Meñique. Reserva Nacional Los Flamencos. Chile
Lothar Wilhelm