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El Bosque de los Pinos Longevos y los árboles más antiguos de la Tierra

Nuestra entrada hoy nos traslada a las alturas de las Montañas Blancas de California, prácticamente en la frontera con Nevada. En este ambiente inhóspito y xerófilo, por encima de los tres mil metros sobre el nivel del mar, medra desde hace milenios el organismo no clonado viviente más longevo del planeta, pues existen otras especies más antiguas que deben su longevidad a su propia capacidad de clonarse a si mismas, generando nuevos brotes a partir de sus antiguas raíces. En este caso, nos referimos al árbol no clonado más viejo del mundo, pues su estructura, sus raíces, su tronco y sus ramas perduran desde hace milenios. Este ser pertenece a la especie conocida como pinus longaeva o el pino longevo, que se ha adaptado a lugares que ningún otro árbol quiere habitar debido a la dureza del clima. En estos ambientes hostiles, ha prosperado libre de competencia, lo que explica su extraordinaria edad. Unos árboles prodigiosos que únicamente se pueden encontrar en los estados de California, Nevada y Utah, todos en Estados Unidos.

El Antiguo Bosque de los Pinos Longevos se encuentra al este del valle Owens, en lo alto de una ladera de las Montañas Blancas de California. Este arcaico bosque integra un área protegida que alberga a numerosos de estos árboles milenarios, algunos de ellos con nombre propio, como el conocido como Matusalén, que podéis contemplar en las primeras imágenes que acompañan a esta entrada. Un arcaico ser que suma más de 4.750 años de antigüedad. Durante muchos años, Matusalén fue conocido como el árbol más antiguo del mundo, hasta que en el pasado año de 2013 se descubrió otro pino longevo en la misma zona con una edad de 5.064 años, pues germinó aproximadamente en el año 3051 antes de Cristo, casi quinientos años antes de que se erigieran las pirámides de Keops, Kefrén y Micerino durante el Imperio Antiguo de Egipto. Las autoridades que gestionan este bosque protegido prefieren no facilitar la ubicación de ninguno de estos dos árboles para garantizar su protección de posibles actos vandálicos. Tristemente, ya existen precedentes, pues el 6 de agosto de 1964, un estudiante graduado llamado Donald Currey, cortó para sus propósitos de investigación el pino longevo conocido por el nombre de Prometeo, que sumaba más de cinco mil años de edad.

Hace mucho tiempo, tal vez cien millones de años, los pinos de América del Norte crecían en el área que ahora ocupa el mar de Bering. A medida que el clima se tornaba más frío, esta comunidad vegetal se fue trasladando hacia el sur, adaptándose a las diferencias geológicas y climáticas a lo largo de su lento peregrinar. Una evolución que terminaría por convertirse en un eficaz método para subsistir en entornos hostiles durante milenios. Los actuales pinos longevos no crecen muy alto, midiendo poco más de dieciocho metros como máximo, aunque por lo general son de menor altura, de entre cinco y quince metros. Sus hojas o acículas muestran la mayor persistencia en cualquier planta, perdurando algunas de ellas siempre verdes hasta cuarenta y cinco años. La media de edad de estos árboles es de unos mil años, pues tan sólo unos pocos alcanzan más de cuatro mil. Los árboles más viejos crecen en los afloramientos de dolomita en la zona, proporcionando un sustrato alcalino calcáreo caracterizado por su suelo pobre en nutrientes, aunque presenta un mayor contenido de humedad que la piedra arenisca que los rodea. Además, la dolomita puede reflejar más luz solar que otras rocas circundantes evitando que estos suelos se calienten en exceso, lo que contribuye a mantener frescas las raíces y a ahorrar la valiosa humedad en estas cumbres azotadas por vientos secos y deshumedecidos donde los pinos longevos se han adaptado a condiciones adversas para perpetuarse durante milenios. Unos árboles solitarios que se alzan entre yermos parajes que ningún otro se atreve a habitar.


Matusalén, árbol de la especie pinus longaeva. El Antiguo Bosque de los Pinos Longevos. Montañas Blancas, California.
Chao Yen


Matusalén, árbol de la especie pinus longaeva. El Antiguo Bosque de los Pinos Longevos. Montañas Blancas, California.
Chao Yen


Matusalén, árbol de la especie pinus longaeva. El Antiguo Bosque de los Pinos Longevos. Montañas Blancas, California.
Chao Yen


Detalle del tronco de un pino longevo, Montañas Blancas, California.
Frank Kovalchek


El Antiguo Bosque de los Pinos Longevos. Montañas Blancas, California.
Brian Schalcosky


El Antiguo Bosque de los Pinos Longevos. Montañas Blancas, California.
David Fulmer


El Antiguo Bosque de los Pinos Longevos. Montañas Blancas, California.
David Fulmer


A Bristlecone Enjoys a Magnificent View
Clinton Steeds


El Antiguo Bosque de los Pinos Longevos. Montañas Blancas, California.
Clinton Steeds


Montañas Blancas, California.
Clinton Steeds


Montañas Blancas, California.
Frank Kovalchek


El Antiguo Bosque de los Pinos Longevos. Montañas Blancas, California.
Frank Kovalchek