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El inmenso y perfecto cráter del Ngorongoro

Ubicado al norte de Tanzania, en el corazón de la sabana, el cráter del Ngorongoro se alza como la mayor caldera intacta de un volcán que no se encuentra activo ni está inundado, presentando sus suelos cubiertos por pastizales abiertos y pequeñas zonas boscosas, por contrario a otros grandes cráteres que se encuentran anegados, conformando inmensos lagos. Un hermoso cráter que cobró forma cuando un gigantesco volcán colapsó sobre sí mismo hace unos tres millones de años. En la actualidad, esta inmensa caldera volcánica se eleva a un altura de 1.800 metros sobre el nivel del mar, presentando un cráter que alcanza una profundidad de 610 metros y una superficie de 260 kilómetros cuadrados, por lo que los científicos pueden estimar la altura del antiguo volcán colapsado entre los 4500 y los 5800 metros. En sus inmediaciones se encuentra el cráter de Empakaai, presentando un profundo lago, y el volcán Oldonyo Lengai, todavía en actividad. No muy lejos de esta zona, en la garganta de Olduvai, las excavaciones arqueológicas han permitido descubrir restos óseos de uno de los antepasados más lejanos del hombre, el homo habilis. Además, situado en esta misma región, el sitio de Laitoli posee huellas de pisadas de los primeros homínidos, que datan de hace 3,6 millones de años. Un lugar que conforma la zona delimitada de menor extensión en la que es posible encontrar a las especies más representativas de los grandes mamíferos africanos.

El impresionante paisaje del Ngorongoro alberga una espectacular concentración de vida silvestre, conformando una de las grandes maravillas naturales de nuestro planeta. Aproximadamente, veinticinco mil mamíferos hacen vida en este cráter, desde el rinoceronte negro al hipopótamo, la cebra de Burchell o el ñu, los antílopes y las gacelas, así como los búfalos, los elefantes, las hienas, los chacales o los leones. Una población contenida en este inmenso recinto natural, que también está sujeto a las migraciones, pues gran parte de las cebras y ñúes abandonan el cráter durante la estación húmeda, mientras el antílope y el búfalo hacen justamente lo contrario, aumentando su población durante la temporada de lluvias. La avifauna del cráter es también muy numerosa, registrando cerca de quinientas especies diferentes, incluyendo al avestruz, al pelícano blanco o a los miles de flamencos que visitan cada año el lago Magadi, un gran lago ubicado al suroeste del cráter, dominado por los hermosos colores de estas aves.

Podemos decir que existen numerosos lugares en nuestro planeta que destacan por su gran belleza natural, mientras muchos otros por su fascinante cultura y patrimonio, aunque solo unos pocos conjugan ambas condiciones en un mismo lugar. El cráter del Ngorongoro es un claro ejemplo de ello. Un edén de bosques, pastizales, lagos y pantanos cercados por los arcaicos muros de un volcán extinto, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 1979, extendiendo sus zonas de protección a los vestigios arqueológicos que evidencian las sendas de la evolución recorridas por nuestros antepasados, conformando el hogar de un fascinante mundo salvaje y la cuna de la humanidad.


Vista del cráter del Ngorongoro, Tanzania.
Ganesh Raghunathan


Rinoceronte negro en el cráter del Ngorongoro, Tanzania.
Roman Boed


Vista del cráter del Ngorongoro, Tanzania.
William Warby


Elefante en el cráter del Ngorongoro, Tanzania.
Ganesh Raghunathan


Vista de las lagunas del cráter del Ngorongoro, Tanzania.
Vince Smith


Hipopótamos en la lagunas del cráter del Ngorongoro, Tanzania.
Vince Smith


Hipopótamos en la lagunas del cráter del Ngorongoro, Tanzania.
Vince Smith


Grullas coronadas volando sobre el cráter del Ngorongoro, Tanzania.
William Warby


Flamencos en el lago Magadi. Cráter del Ngorongoro, Tanzania.
William Warby


Cebra en el cráter del Ngorongoro, Tanzania.
William Warby


Cebras luchando en el cráter del Ngorongoro, Tanzania.
William Warby


Búfalo cafre en el cráter del Ngorongoro, Tanzania.
Ganesh Raghunathan


Zona de conservación de Ngorongoro, Tanzania.
Philip Sheldrake


El cráter del Ngorongoro, Tanzania.
William Warby


Elefante en los prados del Ngorongoro, Tanzania.
Ganesh Raghunathan


Una leona observa a los búfalos en el cráter del Ngorongoro, Tanzania.
Ganesh Raghunathan


El cráter del Ngorongoro, Tanzania.
William Warby


Rinoceronte negro en el cráter del Ngorongoro, Tanzania.
Brandon Daniel


Vista de una las lagunas del cráter del Ngorongoro, Tanzania.
Joachim Huber


Buitres en el cráter del Ngorongoro, Tanzania.
Joachim Huber


León descansando en el cráter del Ngorongoro, Tanzania.
Joachim Huber


Vista del cráter del Ngorongoro, Tanzania.
Brandon Daniel


Vista del cráter del Ngorongoro, Tanzania.
Chris Murphy