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Bosque Nuboso Monteverde: Las brumosas selvas de la cordillera de Tilarán

Costa Rica es uno de los países biológicamente más diversos de nuestro planeta, pues alberga entre sus tierras, que tan sólo suponen el 0.03% de la superficie terrestre, el 4% de las especies de plantas y animales conocidas. Aunque aún dentro de Costa Rica existen algunas regiones que destacan por su biodiversidad especialmente rica y heterogénea. En nuestra entrada de hoy conoceremos la Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, donde se han registrado 3.021 especies de plantas, incluyendo a la mayoría de las especies de orquídeas conocidas y 755 especies de árboles, 100 diferentes especies de mamíferos, 400 especies de aves, así como 120 especies de reptiles y anfibios, además de miles de insectos.

La Reserva Biológica de Monteverde abarca un área cercana a las diez mil hectáreas, protegiendo gran parte de los extensos bosques nubosos de la Cordillera de Tilarán, en la Provincia de Puntarenas, conformando un corredor biológico con el Parque Nacional Volcán Arenal denominado "Complejo de bosque nuboso Arenal-Monteverde". El área corresponde en su totalidad a una reserva privada, propiedad del Centro Científico Tropical, una ONG científica y educativa costarricense sin ánimo de lucro, fundada en el año 1962, que protege estos ecosistemas de los cuales el 90% son bosques vírgenes.

Los biólogos comenzaron a explorar Monteverde en la década de 1960, y a pesar de la falta de infraestructura para llevar a cabo sus investigaciones científicas, consiguieron documentar nuevas especies y dar a conocer al mundo estos bosques nubosos montanos. En el año 1972, George Powell, un joven estudiante graduado, quedó sorprendido por la extraordinaria riqueza biológica de estos bosques nublados, que incluían el hábitat del endémico sapo dorado, que se considera extinto desde 1989, ya que desde entonces no se ha visto un sólo ejemplar. Alarmado por la depredación causada por los cazadores y los ocupantes ilegales de estas tierras, Powell recibió una promesa de la Guacimal Land Company de donar 328 hectáreas si era capaz de encontrar una asociación civil que pudiese hacerse cargo de la propiedad. George empleó sus fondos personales para pagar a varios de los ocupantes ilegales, con la esperanza de establecer una pequeña reserva biológica en esta región. En aquel momento existían pocos parques nacionales en Costa Rica, por lo que el Centro Científico Tropical (CCT) tenía en mente un programa para crear cotos privados de investigación biologica, donde cada reserva representaría un área ecológica diferente del país. El CCT se interesó en la oferta de Powell, comenzando un proceso que derivaría en la adquisición de las 328 hectáreas en abril de 1973. El coste simbólico ascendió a un colón, menos de un dólar estadounidense. Junto con Powell, la bióloga costarricense Adelaida Chaverri y Christopher Vaughn promovieron la creación de este coto privado. De hecho, Adelaida Chaverri se convirtió en uno de los patrocinadores, junto con el Dr. Joseph Tosi y otros miembros del CCT, de lo que hoy es el Bosque Nuboso de Monteverde. Una reserva que ha terminado por convertirse en uno de los más espectaculares refugios de vida silvestre en el mundo. Un lugar donde miles de especies han encontrado un refugio seguro donde resguardarse.

Las brumosas selvas de Monteverde se caracterizan por su alta concentración de niebla superficial, donde la humedad inducida por las nubes en formación es retenida con mayor efectividad debido a su altitud, donde la elevación varía entre 600 metros en las partes bajas del Río Peñas Blancas hasta los 1.842 metros en la cima del Cerro Tres Amigos. Un lugar donde las precipitación anuales superan por lo general los 2.500 milímetros en la vertiente del Pacífico, mientras en la vertiente del Atlántico la lluvias al año puede alcanzar hasta los 6.000. Unos bosques que acogen el mayor número de orquídeas en el mundo, superando hasta la fecha las quinientas especies registradas, treinta y cuatro de las cuales son nuevas para la ciencia. Densas y húmedas selvas dominadas por las epífitas, que representan el 29% de la flora en la reversa. Unas plantas que en ocasiones son llamadas "plantas aéreas", ya que no enraízan sobre el suelo, pugnando entre sí por alcanzar la preciada luz solar que se alza sobre estas grandes bóvedas vegetales, obtienendo la humedad del aire o de la propia lluvia que se deposita sobre la superficie de sus anfitriones, majestuosos árboles bordados con orquídeas, bromelias, helechos, líquenes y musgos. Un lugar donde poder contemplar al hermoso quetzal mesoamericano, así como a numerosas aves migratorias de larga distancia que se reproducen en Norteamérica y se desplazan hacia Monteverde durante su migración. Unos bosques nubosos que integran el hogar de diez especies de aves consideradas en peligro de extinción por la organización Birdlife International en todo el mundo debido a su hábitat restringido. Un edén de diversidad que es visitado cada año por más de setenta mil turistas, recompensados con la belleza natural de la Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde.


Puente sobre el dosel arbóreo de la Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica.
Fran Devinney


Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica.
Eric Chan


Áfidos sobre el musgo. Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica.
Eric Chan


Puente entre el dosel arbóreo de la Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica.
Haakon S. Krohn


Ranas arborícolas en la Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica.
Adam Baker


Ficus aurea en Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica.
Eric Chan


Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica.
Barbora Nemcova


Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica.
Peter Hook


Colibrí en Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica.
Céline Colin


Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica.
Tilly C.


Tarántula en la Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica
Eric Chan


Tarántula en la Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica
Caroline Granycome


Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica
Eric Chan


Capuchino cariblanco en Monteverde, Costa Rica.
Arturo Sotillo


Recorriendo los senderos de la Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica
Adam Baker


Celífero en la Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica.
Eric Chan


Recorriendo los senderos de la Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica.
Peter Hook


Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica.
Eric Chan


Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica.
Scott Robinson


Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica.
Peter Hook


Vista desde Cerro Amigos, Reserva biológica Bosque Nuboso Monteverde, Costa Rica.
Dennis Tang