Pin It

Widgets

Ao Phang Nga: Las costas kársticas de Tailandia

En entradas anteriores, ya os habíamos mostrado la belleza de las costas e islas bañadas por el mar de Andamán, que se extiende por estos litorales ubicados al sureste del golfo de Bengala. Hoy conoceremos la hermosa bahía de Phang Nga, situada entre la isla de Phuket y la parte continental de la península malaya al sur de Tailandia. Unas costas dominadas por los acantilados de piedra caliza y los islotes tapizados de verde vegetación que despuntan sobre las aguas marinas, así como los numerosos sistemas de cuevas originadas por la meteorización química de la caliza, donde es posible contemplar diversos sitios arqueológicos que albergan un arte rupestre que supera los mil años de antigüedad. Una bahía que, desde 1981, se encuentra protegida como parte del Parque nacional de Ao Phang Nga, albergando los últimos ecosistemas de bosques de manglares primarios que se conservan en Tailandia y conformando un parque marino de gran importancia ecológica a nivel internacional.

Phang Nga es una bahía de escasa profundidad que se extiende por una superficie de unos cuatrocientos kilómetros cuadrados. Un entorno célebre por su belleza natural, donde se encuentra el famoso islote de Ko Tapu, que podría traducirse como "isla uña". Un hermoso monolito de roca escarpada que se alza unos veinte metros de altura sobre las aguas, a unos doscientos metros de distancia de las costas, convertida en una popular atracción turística tras dar vida a uno de los escenarios de la película "El hombre de la pistola de oro", filmada en 1974, integrando la entrega número nueve de la saga de James Bond y el segundo film de Roger Moore como agente del MI6 británico. Otro de los lugares más populares de Phang Nga lo conforma el pueblo de Ko Panyi. Un asentamiento que data de finales del siglo XVIII, construido sobre pilotes por los pescadores indonesios que descienden de antiguas familias marineras de Java. Pues la bahía de Phang Nga suma a su inmensa belleza natural el patrimonio cultural de los nativos que subsistieron durante siglos de la pesca o de la recolección, y que han terminado por habituarse a la gran demanda turística que han recibido estos litorales durante las últimas décadas.

Un litoral que, unos diez mil años atrás, cuando los niveles del mar eran más bajos, podía ser recorrida a pie desde la isla de Phuket hasta Krabi. Sin embargo, en la actualidad, las aguas de la bahía bañan estas abruptas costas de piedra caliza y las cuarenta y dos islas que las acompañan, dando cobijo a hermosas playas y manglares, pastos marinos y arrecifes de coral. Un lugar que se mece al son de las aguas marinas, dominado por los pequeños y grandes canales de marea que originalmente se encontraban conectados con el sistema fluvial del continente. Unas costas donde se han registrado al menos veintiocho diferentes especies de mangle, los arbustos leñosos que crecen en estos manglares y que toleran la elevada salinidad de las aguas costeras de la zona, conformando una planta pionera que constituye la base para que muchas otras especies de plantas y, sobre todo, de animales, se establezcan después. Un hermoso parque nacional que conforma el hogar de ochenta y ocho especies de aves, algunas seriamente amenazadas, como el chorlitejo malayo o la agujeta asiática, así como diecisiete diferentes especies de mamíferos entre los que se encuentran diversos simios como el macaco cangrejero, el langur obscuro o el gibón de manos blancas, así como algunas especies de mamíferos marinos, como el delfín rosado de Hong Kong, el dugongo o la marsopa sin aleta.

Las aguas del parque nacional atesoran también una gran riqueza de plancton debido a los nutrientes aportados por su sistema interconectado de canales de marea, a la escasa profundidad de sus aguas y a su temperatura, más elevada que en mar abierto. Estos diminutos seres sirven como alimento a bancos de pequeños peces que a su vez alimentan a peces mayores que, en varios eslabones sucesivos, terminan por atraer a los grandes depredadores, completando la cadena trófica. Entre esta gran diversidad marina tendremos la oportunidad de contemplar a las morenas, al pez globo, al tiburón martillo gigante y muchas otras especies de peces que viven entre los corales, como los peces mariposa, así como catorce especies de camarones, quince especies de cangrejos y dieciséis de mantarrayas y tiburones. Un lugar donde las fértiles aguas del mar de Andamán han modelado uno de los relieves kársticos más bellos del mundo, un paraíso donde la vista se pierde entre los acantilados de roca caliza y los bosques de transición ubicados entre los manglares y los bosques de montaña que se extienden más allá del margen de la bahía.


Ko Tapu, Bahía de Phang Nga. Tailandia.
Diego D


Ko Tapu, Bahía de Phang Nga. Tailandia.
Gregg Tavares


Bahía de Phang Nga. Tailandia.
M. Lehmkuhler


Bahía de Phang Nga. Tailandia.
M. Lehmkuhler


Bahía de Phang Nga. Tailandia.
M. Lehmkuhler


Bahía de Phang Nga. Tailandia.
M. Lehmkuhler


Manglares en la Bahía de Phang Nga. Tailandia
Guyon Morée


Koh Pak Bia, Bahía de Phang Nga. Tailandia
Vyacheslav Argenberg


Bahía de Phang Nga. Tailandia.
Nathan O'Nions


Bahía de Phang Nga. Tailandia.
Gregg Tavares


Manglares en la Bahía de Phang Nga. Tailandia.
Gregg Tavares


Islote cubierto de vegetación en la Bahía de Phang Nga. Tailandia.
Gregg Tavares


Cuevas kársticas en la Bahía de Phang Nga. Tailandia.
Alix Cazenave


Playa de Khao Lak. Bahía de Phang Nga. Tailandia.
Claudia Sprecher


Vista de la Bahía de Phang Nga. Tailandia.
Ole.Pophal