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Las orillas del río Chobe: territorio de elefantes

El río Chobe nace en la meseta de Bié, en las tierras altas de Angola, fluyendo hacia el sudeste y formando durante un largo tramo la frontera con Zambia. Antes de llegar a Botsuana cambia su rumbo al encontrarse con la línea de falla que se ubica en el extremo sur del Gran Valle del Rift, lugar donde recibe el nombre de río Cuando. Una vez en Botsuana se llamará Linyanti; luego Itenge y por fin, cerca de la puerta de Ngoma, se acabará llamando Chobe. En esta zona el río se remansa e incluso parece fluir en dirección contraria, cercado entre la verde vegetación que sus aguas sustentan. Una exuberante flora que atrae a un extraordinario número de animales a la región, albergando la mayor concentracion de elefantes de todo el país y probablemente la mayor de toda África, con una población estimada que supera los setenta mil ejemplares de Loxodonta africana o elefante africano de sabana, el mayor mamífero terrestre que existe en el planeta.

Con un breve paseo a través de la ribera del río podremos percatarnos de las señales inequívocas que nos indican que este es un territorio de elefantes, desde las gruesas ramas rotas al lejano barritar de las manadas. Pues aunque los elefantes producen una variada gama de sonidos, expresando diversas emociones, quizás el más conocido de estos sonidos sea el barrito que emplean cuando están asustados. Además, también se valen de los infrasonidos, que les permiten comunicarse con individuos situados a varios kilómetros de distancia. Estos sonidos, de frecuencias de hasta tan sólo cinco hercios, se transmiten a través del aire y del terreno, pudiendo ser detectados mediante las patas antes de llegar al oído del animal, al ser la velocidad de propagación del sonido mayor en el suelo que en el aire. Este desfase en la recepción del sonido quizás podría servir al elefante para estimar la distancia a la que se encuentran sus congéneres. Unos sorprendentes animales que son muy tolerantes a la presencia de visitantes, gracias a las severas restricciones y medidas de seguridad para protegerlos de la caza ilegal. Unos inmensos seres que pueden ser contemplados a escasa distancia desde los todoterreno, desde donde verlos pelearse, jugar o enredar sus trompas en señal de entusiasmo y de afecto.

En la actualidad, el Parque nacional de Chobe es una de las reservas naturales más famosas de África, situado a apenas ochenta kilómetros de distancia de las espectaculares cataratas Victoria. Unas tierras que fueron declaradas reserva protegida en el año 1960, adquiriendo el status de parque nacional siete años después. Un parque nacional que es sinónimo de elefantes, aunque dependiendo de la temporada en que lo visitemos podremos contemplar la migración anual de las cebras o a las grandes poblaciones de búfalos africanos e hipopótamos, además de jirafas, antílopes, impalas o incluso cocodrilos.

Otro de los tesoros del parque nacional se encuentra ubicado en su mismo corazón, en Savuti, donde el paisaje nos muestra las huellas de un inmenso y extinto lago que una vez cubrió el norte de Botsuana cientos de miles de años atrás. Un lugar que a día de hoy concentra un sínnumero de depredadores, desde su gran población de leones a las hienas manchadas que ferozmente les disputan su territorio, manteniendo una brutal guerra por la supervivencia. Un lugar donde los guepardos cazan en los pastizales abiertos y las llanuras inundadas, mientras los bosques ribereños y los afloramientos rocosos son el lugar idóneo para buscar a los leopardos. El parque nacional conforma además uno de los últimos bastiones para la supervivencia de un animal notable, el licaón, conocido vulgarmente como perro salvaje africano. Su población mundial fue diezmada hasta tan solo los dos mil ejemplares, pues tuvo que hacer frente a la persecución del ser humano, la transformación y fragmentación de su hábitat y a la propagación de enfermedades infecciosas como la rabia, muchas veces transmitidas por perros domésticos y asilvestrados. Una especie que ha sido incluida dentro de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, pues el último censo realizado en el año 2007 concluye que restan menos de seis mil ejemplares muy repartidos por una serie de enclaves a lo largo de África, aunque en Chobe podremos contemplar a estos fascinantes carnívoros que cazan en manada, raramente vistos en otros lugares del continente. Las áreas abiertas de Savuti y sus alrededores son el lugar idóneo para los avistamientos de estas jaurías salvajes, sobre todo durante la temporada de lluvias, cuando el impala y las cebras paren a sus crías. Pues esto es Savuti, naturaleza en estado puro. Un lugar dominado por la crueldad y la belleza de un mundo salvaje.


Elefante en el parque nacional de Chobe. Botsuana.
Ryan Kilpatrick


Las orillas del río Chobe. Parque nacional de Chobe. Botsuana.
Kristin Wall


Elefante en el parque nacional de Chobe. Botsuana.
Kristin Wall


Elefantes en el parque nacional de Chobe. Botsuana.
abi.bhattachan


Búfalos cafre en las orillas del río Chobe. Parque nacional de Chobe. Botsuana.
Letizia Barbi


Cocodrilo en el parque nacional de Chobe. Botsuana.
Robert Montgomery


Parque nacional de Chobe. Botsuana.
Letizia Barbi


Parque nacional de Chobe. Botsuana.
Kristin Wall


Picabueyes piquigualdo (Buphagus africanus) alimentándose
Ian White


Parque nacional de Chobe. Botsuana.
Jeremy T. Hetzel


Jirafas en el parque nacional de Chobe. Botsuana.
Jeremy T. Hetzel


Búfalos cafre en las orillas del río Chobe. Parque nacional de Chobe. Botsuana.
François Terrier


Hipopótamo en el parque nacional de Chobe. Botsuana.
Joachim Huber


Puesta de sol vista desde el río Chobe. Botsuana.
Joachim Huber


Un elefante macho nada a través del río Chobe, Botsuana.
Jon Rawlinson


Puesta de sol vista desde el río Chobe. Botsuana.
Letizia Barbi


Amanecer en el parque nacional de Chobe, Botsuana.
Caroline Granycome