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Las tierras multicolores de Dallol

El maar de Dallol conforma un cráter volcánico que se produjo por una violenta explosión, cuando las aguas subterráneas entraron en contacto con el magma. Una erupción freática que dejó tras de sí un paisaje marcado por los verdes estanques de aguas ácidas, los azafranados tonos del azufre y las llanuras de sal. Uno de los lugares más insólitos y coloridos de nuestro planeta, donde se hallan los únicos géiseres de sal y ácido en el mundo, así como los respiraderos volcánicos subaéreos más bajos de la Tierra, pues se encuentran a 45 metros por debajo del nivel del mar. Unos fenómenos únicos que han sido creados a partir de una extraña coincidencia de diversos factores geológicos.

El volcán Dallol se sitúa en la depresión de Danakil, en Etiopía, formando parte del Gran Valle del Rift, una inmensa fractura geológica que se extiende desde el Mar Rojo hasta el lago Malawi. Aunque normalmente nos referimos a Dallol como a un volcán, teóricamente, no es un verdadero volcán, pues sus erupciones se producen cuando el agua subterránea se filtra a las capas más profundas, donde se encuentra en su camino con rocas incandescentes, convirtiéndose en vapor. Cuando la presión del vapor alcanza un nivel crítico, las capas del suelo formadas por la sal que se encuentran por encima del vapor sobrecalentado saltan literalmente por los aires, provocando una espectacular explosión que deja tras de sí estos cráteres o maares.

El mayor cráter de Dallol mide aproximadamente 1,5 por 3 kilómetros, formado por el colapso de estas frágiles capas de sal. Además, ubicadas por encima del magma, las fuentes termales van lavando estas capas de sal, dejando espacios vacíos que también terminan por derrumbarse. La última gran erupción freática registrada tuvo lugar en el año 1926, a poco más de un kilómetro hacia el suroeste del cráter principal de Dallol, donde se halla un cráter de unos 30 metros de ancho, rebosante de aguas salobres y anaranjadas, por lo que es probable que en un futuro próximo continúen apareciendo estos cráteres o maares en Dallol.

El magma arrastra desde las profundidades numerosos elementos químicos que tiñen esta tierra, desde los tonos amarillos y naranjas del azufre a las múltiples tonalidades del hierro, que abarcan desde el verde al encarnado. Una gran variedad de colores que son mezclados entre sí por las innumerables fuentes termales de Dallol, dando lugar a uno de los paisajes más extravagantes de la Tierra. Un lugar rebosante de estanques de aguas multicolores, verdes, amarillas, rojas o azules, separadas entre sí por pequeñas presas naturales que se forman debido a la acumulación de sal, que a menudo es blanca como la nieve, y en otras ocasiones verde, naranja o amarilla. Pues por contrario a la mayoría de estas presas naturales en el mundo, que suelen formarse debido a los depósitos de travertino, en Dallol son creadas por la sal, siendo uno de los pocos lugares del mundo donde se puede contemplar este fenómeno.

Otro de los fenómenos más extraordinarios que se producen en Dallol son sus géiseres de sal, creados debido a la inmensa presión ejercida por el vapor en las capas de sal. Estos géiseres no alcanzan gran altura, hasta unos tres metros como máximo, y se disuelven fácilmente debido a la fragilidad de la sal. La erupción que expelen es muy caliente y se evapora rápidamente, dejando depósitos de sal alrededor de la boca del géiser. Cuando el géiser es joven presenta su cono con colores claros, como el blanco, el verde o el naranja, y a medida que envejece el cono se disuelve poco a poco por el vapor ácido que lo rodea, terminando por oxidar sus colores y oscurecerlos.

Lo más probable es que Dallol jamás se convierta en un lugar turístico para masas, pues es demasiado caliente y remoto. Un lugar donde los vapores y los insoportables olores del azufre se suman a sus insufribles temperaturas. Un lugar donde no existe vida a la vista y que parece evocar la superficie de Venus o de un lejano e inhabitable planeta. Un lugar donde las formaciones de sal son frágiles y peligrosas, dominadas por la crítica presión del vapor bajo ellas.


Maar de Dallol, depresión de Danakil, Etiopía
Ji-Elle


Maar de Dallol, depresión de Danakil, Etiopía
Achilli Family | Journeys


Maar de Dallol, depresión de Danakil, Etiopía
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Maar de Dallol, depresión de Danakil, Etiopía
Ji-Elle


Maar de Dallol, depresión de Danakil, Etiopía
Achilli Family | Journeys


Ethiopia, Dallol, Danakil Depression
Ji-Elle


Maar de Dallol, depresión de Danakil, Etiopía
Ji-Elle


Maar de Dallol, depresión de Danakil, Etiopía
Indrik myneur


Maar de Dallol, depresión de Danakil, Etiopía
Indrik myneur


Maar de Dallol, depresión de Danakil, Etiopía
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Maar de Dallol, depresión de Danakil, Etiopía
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Maar de Dallol, depresión de Danakil, Etiopía
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Maar de Dallol, depresión de Danakil, Etiopía
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Maar de Dallol, depresión de Danakil, Etiopía
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Maar de Dallol, depresión de Danakil, Etiopía
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Maar de Dallol, depresión de Danakil, Etiopía
Hervé Sthioul


Maar de Dallol, depresión de Danakil, Etiopía
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