La Reserva Nacional del Puente de Beringia

La Reserva Nacional del Puente de Beringia se encuentra en un área remota del noroeste de Alaska, ubicada dentro del círculo polar ártico y separada apenas por unos pocos kilómetros de Siberia. Un lugar que hace unos doce mil años, durante la última edad de hielo, cuando el nivel del agua de los océanos era casi unos ciento veinte metros menor, dejaba al descubierto una tierra que hoy se encuentra bajo las aguas del Mar de Chukotka y el Mar de Bering, conformando un puente o nexo de unión entre dos continentes que permitió la migración de plantas y animales entre ambos territorios, y posiblemente, un antiguo punto de paso para los seres humanos hacia América. Un paisaje marcado por antiguos flujos de lava, que presenta los mayores maares del mundo. Una tierra que todavía integra el hogar para algunos pueblos inuit, que continúan con su secular legado, manteniendo sus formas de supervivencia tradicionales, como el pastoreo de renos. Un lugar donde conocer de primera mano los vestigios de las grandes glaciaciones o explorar las vastas regiones de tundra donde pastan los bueyes almizcleros o los caribúes y que conforman el hogar de numerosas aves, donde pueden encontrarse numerosos lugares apenas explorados por el ser humano.

En la reserva de Beringia la tundra se extiende a lo largo de cientos de miles de hectáreas, y aunque vasta y desolada, pues no hay árboles capaces de prosperar en este duro clima, la tundra es cualquier cosa menos estéril. Durante el corto verano, la tundra se engalana de verdes pastos, algodones silvestres, flores, líquenes y musgos, proporcionando un hogar a los pequeños mamíferos como los ratones de campo, las musarañas o las ardillas de tierra, así como a sus depredadores más grandes: las aves rapaces, los zorros, los lobos o los osos. Un bioma que es posible gracias a la capa de permafrost subterránea, así como al proceso de congelación y descongelación de la tierra que ocurre cada año.

Aunque el área de Beringia presenta las características de la tundra, la fauna y el permafrost del helado norte, su paisaje se encuentra marcado por los procesos volcánicos, donde los antiguos flujos de lava solidificada sirven como hábitat para decenas de especies de flora y fauna. Como prueba de esta actividad volcánica, su paisaje presenta numerosos maares, que son cráteres volcánicos que se formaron debido a una violenta explosión causada cuando el agua subterránea entra en contacto con la lava caliente o magma. Con el tiempo, estos maares suelen llenarse de agua para terminar formando lagos de cráter poco profundos, siendo los de esta reserva natural únicos en su tamaño y ubicación, contando entre ellos con los cuatro lagos de maar más grandes del mundo. El tamaño inusualmente grande de estos maares, nos indica que las erupciones acaecidas cuando el permafrost entra en contacto con la lava pueden ser significativamente más violentas, por lo que cuesta imaginar la cantidad de energía liberada para dar forma a las depresiones que acogen a estos inmensos lagos que marcan el paisaje de una tierra parcialmente congelada y dominada por la tundra. Una tierra bella, salvaje y remota de Alaska.


Reserva Nacional del Puente de Beringia. Alaska.
National Park Service, Alaska Region


Reserva Nacional del Puente de Beringia. Alaska.
National Park Service, Alaska Region


Reserva Nacional del Puente de Beringia. Alaska.
National Park Service, Alaska Region

Naturalmente Salvajes: Las mejores fotografías de la fauna de nuestro planeta

Hoy os traemos una nueva entrada de "Naturalmente Salvajes", donde seleccionamos algunas de las mejores fotografías realizadas en las reservas naturales de nuestro planeta. Veinte fotografías que capturan la belleza del reino animal.


Leopardo en un árbol del Serengueti, Tanzania.
Diana Robinson
Leopardo en un árbol del Serengueti, Tanzania.



Cebras bebiendo en el Serengueti, Tanzania.
Diana Robinson
Cebras bebiendo en el Serengueti, Tanzania.



Grullas canadienses alzando el vuelo desde el río Platte, Nebraska.
Diana Robinson
Grullas canadienses alzando el vuelo desde el río Platte, Nebraska.



Elefantes en el Parque Nacional de Amboseli, Kenia, África.
Diana Robinson
Elefantes en el Parque Nacional de Amboseli, Kenia, África.


El parque nacional del Bosque Petrificado

En la parte norte del estado de Arizona, se encuentra una de las mayores y más coloridas concentraciones de bosques petrificados del mundo. Una amplia área de zonas desérticas y baldías donde se encuentran numerosos sitios arqueológicos y muestras de fósiles, especialmente de arcaicos árboles que vivieron a finales del Triásico, hace más de doscientos millones de años. Además de estos gigantes petrificados, los fósiles encontrados en el parque incluyen helechos del Triásico tardío, cícadas, ginkgos, y muchas otras plantas, así como diversa fauna, incluyendo a antiguos reptiles gigantes conocidos como phytosauridae, además de grandes anfibios y algunos de los primeros dinosaurios. Un lugar de enorme belleza escénica donde los paleontólogos llevan trabajando en el estudio de los fósiles desde el siglo XX.

Hace unos 225 millones de años, la región que ahora ocupa el parque nacional del Bosque Petrificado se encontraba cerca del ecuador, en el extremo sudoeste del supercontinente Pangea, por lo que su clima era húmedo y subtropical. En este entorno tan propicio para la vida, los árboles caídos, así como otras plantas y animales fallecidos se acumulaban en los canales fluviales, siendo periódicamente sepultados por los sedimentos de las cenizas volcánicas. Aunque la mayoría de la materia orgánica se descompone rápidamente o es devorada por otros organismos, algunos son sepultados tan rápidamente que se mantienen casi intactos. El sílice disuelto en las aguas subterráneas, procedente de las cenizas volcánicas, se fue acumulando en estos troncos enterrados por los sedimentos, donde los cristales de cuarzo fueron gradualmente reemplazando la materia orgánica, mientras que los variados colores que pueden observarse en la madera petrificada del parque son los rastros del óxido de hierro y otras sustancias combinadas con el óxido de silicio, siendo los mismos colores que adornan este desértico paisaje conocido como Painted Desert.

El parque nacional del Bosque Petrificado fue designado como un monumento nacional en el año 1906, con el claro objetivo de preservar y proteger estos fósiles petrificados debido a su inestimable valor científico. Un lugar donde los paleontólogos encuentran nuevos fósiles, incluyendo nuevas especies de plantas y animales cada año. Unas tierras caracterizadas por sus asombrosos colores y formas, que son testigo de una era pasada y llena de vida, millones de años antes de que el primer hombre hollara la Tierra.


Parque nacional del Bosque Petrificado. Arizona. Estados Unidos.
Petrified Forest - Andrew Kearns


Parque nacional del Bosque Petrificado. Arizona. Estados Unidos.
Petrified Forest - Andrew Kearns


Parque nacional del Bosque Petrificado. Arizona. Estados Unidos.
Andrew Kearns

Planet Earth: La fascinante belleza de la Tierra

Hoy compartimos con vosotros un video editado por Robert Revol, empleando las imágenes de la serie de televisión "Planet Earth", producida por la BBC en el año 2006. La serie consta de once episodios de cincuenta minutos cada uno, cuyas asombrosas imágenes han sido resumidas en este maravilloso video de trece minutos de duración, que nos transporta a algunos de los paisajes más bellos de nuestro planeta. Unas fascinantes escenas que se consiguieron rodar tras superar numerosos desafíos técnicos.